El caso Knack obligó a la inhibición de Alarcón en las causas de Rindfleisch

OBERA. El Juez de instrucción Dos, Horacio Alarcón carga con varias acusaciones por prevaricato (medidas arbitrarias sin pruebas suficientes) o faltas graves, entre ellas la detención preventiva del propietario del gimnasio de calle Ralf Singer acusado por su ex pareja de haberla dejado cuadripléjica, pero que finalmente debió dejarlo en libertad por falta de mérito con dictamen de la propia Fiscalia. El juez actuó bajo la presión social y mediática por encima de la provatoria. Igual situación tuvo al dueño de un conocido maxikiosko de calle Río Negro, privado de su libertad durante 6 meses en delicada situación de salud acusado de agredir a un funcionario público en un confuso episodio. El acusador declaró no haber sido agredido.

Pero el caso mas resonante fue la denuncia de Carlos Emanuel Snack, hijo del maderero asesinado junto a su mujer y los otros dos hijos.

Knack denunció a Alarcón por “cuatro Faltas graves” en el proceso que está próximo al juicio oral en el Tribunal Penal Uno, y esto obligó al magistrado a inhibirse en todas las causas que posee patrocinadas por el abogado del fuero local Javier Millán Barredo, entre ellas las denuncias al ex intendente y actual director de Arquitectura, Ewaldo Rindfleisch.

Barredo es el abogado defensor tanto del ex intendente como de Carlos Knack, y aunque sean causas diferentes, influyó en la inhibición de Alarcón en las denuncias por malversación de fondos públicos y enriquecimiento hechas por Ramón Escobar en 2015, que obligaron a trasladar recientemente los expedientes al otro lado de avenida, al juzgado de Instrucción Uno a cargo de la jueza Alba Kunzmann de Gauchat, quien ya adelantó “estar saturada de trabajo y no tener tiempo”, por lo que el avance es casi nulo. Según fuentes judiciales, Alarcón inició mal el proceso de Rindfleisch, sin establecer concretamente la acusación…”muy flojo” definieron.

En cuanto a la denuncia de Knack al magistrado por faltas graves en el proceso del crimen conocido como “La Masacre de Panambí” ocurrido el 25 de mayo de 2014, donde fueron maniatados, torturados y quemados el maderero Oscar Carlos Knack (43), su esposa Graciela (42) y dos de los hijos Bianca (12) y Cristian (25), para robarles unos 300 mil pesos; el abogado Javier Millán Barredo, explicó a INFOBER que, 19 meses atrás, Alarcón recibió una declaración testimonial de un preso que involucraba a un tal “Tuti” en el cuádruple asesinato, pero no ordenó una investigación por lo tanto no se agregó al expediente.

Casi terminada la instrucción, la jueza Alba Kunzmann de Gauchat se inhibió por lo que entre marzo de 2015 y febrero de 2016, la causa estuvo en manos de Alarcón. Luego pasó a Instrucción Tres de San Vicente.

En agosto de 2015, cuando Gauchat tramitaba otro expediente por un hecho similar denominado “Masacre de Los Helechos”, tomó testimonio a Samuel Martinez (detenido en la Seccional Segunda) quien manifestó haber escuchado a Jorge Miguel Chiluk (imputado en la Masacre de Los Helechos) reconocer en una conversación entre detenidos que un tal “Tuti” le había contando que participó en un hecho delictivo en Panambí donde quemaron a todos, que participó junto a unos tipos de San Javier, con un Bora gris, en un aserradero donde Tuti era empleado, que había una nenita y dando expresamente el nombre de Snack.

Mediante un pedido del fiscal Bis, la magistrada envió copias a Alarcón, pero éste no las agregó al expediente principal que tenía a su cargo en ese momento constituyendo la primera falta grave y no ordenó que se investigue el testimonio del preso, cuyos relatos precisos coincidían con el caso haciendo sospechar que el tal Tuti (identificado luego como Sergio Elías Machado) fue coautor de la Masacre de Panambí.

De esta forma, Alarcón habría incurrido en la violación de los artículos 19, 201, 202 entre otros, de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Tampoco notificó al Querellante Particular (Emanuel Knack) este dato, lo que constituye otra serie de violaciones siendo la tercera falta grave denunciada por Knack.

Cuando la causa es elevada desde el Juzgado de Instrucción 3 al Tribunal Penal de Oberá para tramitar el juicio, nadie tenía noticias de la existencia de esas copias ni de alguna actuación por parte del juez Alarcón sobre el testimonio que involucraba a “Tuti” en la Masacre de Panambí.

Cuando Snack comenzó a hurgar sobre el tema, “misteriosamente” dice la denuncia, Alarcón informó al Tribunal que con las copias enviadas por Gauchat había formado el “incidente”, es decir apareció un expediente totalmente separado de la causa 1697/14 con el testimonio que hablaba de “Tuti”.

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