Piloto misionero bate record en el vuelo más largo sin escalas del mundo

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TOKIO.  Javier Maluf es posadeño y piloteo el primer vuelo de una empresa de Medio Oriente que estuvo por más de 16 horas en el aire desde Doha hasta Auckland, el Boeing 777 pasó 14 países y más de 10 zonas horarias. Maluf vuela habitualmente en esa aeronave.

La aerolínea Qatar Airways acaba de lanzar su ruta Doha-Auckland (Nueva Zelanda), el vuelo comercial más largo del mundo: tarda 17 horas y media y recorre 14.535 kilómetros.

Hace ya 32 años que Javier Maluf se puso el traje de Piloto de Avión y su carrera lo llevó por distintas partes del mundo. Tiene anécdotas en cada rincón de su memoria y la empresa para la cual trabaja tiene mucho que ver en ellas. «Piloteamos un avionazo», contó en diálogo con El Show de los Impactos desde Tokio, Japón, donde había aterrizado hacía minutos.
«Se trata del vuelo más largo sin escalas», explicó en referencia a la noticia mundial de las 16 horas en el aire de una de las naves. Maluf, que es Comandante de una Aerolínea de Medio Oriente, detalló muchos aspectos de su día a día. «Acabamos de llegar de Doha, acá (Tokio) son las 8.50 de la noche. Llegamos después de un muy buen vuelo. Despejado en Tokio, que es poco probable en esta zona».
Su andar con el Boeing 777 empezó hace ya una década. «Hice el curso hace diez años de este avión. Tengo una carrera de 32 años y este es un avionazo, como decimos habitualmente para estas naves. Tenemos dos versiones, el 200 LR es el de más alcance, pero lleva menos pasajeros».
«Podemos hacer vuelos de 20 horas y media, por eso este vuelo que fue a Nueva Zelanda, que tiene 16 horas, resulta algo cómodo para nosotros», continuó.
Su vida se radicó en Qatar y eso también fue parte de la charla. «Vivo en Doha, con mi señora que es de San Francisco, Córdoba. Tengo mis dos hijos también en Doha».
Claro que no siempre estuvo bajo la marca del Medio Oriente, es más, sus primeros pasos en el aire los dio dentro del Aero Club Posadas, para luego dar el salto a otras empresas. «Estuve volando en Egipto tres años y volé mucho a Europa. En ese entonces llevaba Cascos Azules a distintas zonas de conflicto. Una vez aterrizamos en Kuwait y fue el mismo día del comienzo de la guerra del desierto. No nos querían cargar combustible, discutimos y me encontré con un grupo formado de argentinos. Cuando comencé a hablar me encontré con alguien de Alem, los convencí de cargar y salimos, fuimos el último avión en salir de Kuwait antes de que comience el bombardeo», recordó.
La familia, conocida de la ciudad y con trayectoria en la aviación local e internacional, se suele cruzar en el aire. «Tengo una prima que también es piloto y está volando en Austral. El mundo de la aviación es chico, nos conocemos entre todos y coincidimos. A veces en un aeropuerto, yo siempre pido los vuelos para ir a Buenos Aires y por ahí nos cruzamos por radio».
«La característica de la carrera nuestra es que somos apasionados. Nos pagan por hacer lo que nos gusta, por eso mi intención es volar acá en Qatar y después sí ir viendo si vuelvo a mis pagos», concluyó con una visión a futuro, aunque todavía le queden muchas horas por volar. (Show de los Impactos)

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