OBERA y SANTA ROSA (BRASIL) De este lado del Río Uruguay, por un lado los yerbateros se reúnen amenazando con cortar rutas e ir a Buenos Aires en reclamo por los malos pagos de la materia prima que están entre 2,50 y 3 pesos por kilo, cuando el valor fijado por el INYM fue de 4,80 al contado; con los tareferos además, acampando desde diciembre en la plaza frente a la Casa de Gobierno.
Por otro los tealeros reclaman que se paga $1,20 el kilo de la hoja verde, por debajo del 1,60 que debería ser; ambos productos madre de la economía de Misiones y que cada año, junto a los tabacaleros y ahora también los madereros; mendigan bajo el mismo reclamo de precios y subsidios desde hace décadas.
En cuanto a la yerba y el té, el mercado es limitado y la producción en exceso. Como en cualquier mercado, cuando un producto sobra, vale menos, el precio cae y los abusos son mayores. La guerra en Siria hizo caer las exportaciones de yerba en el último año y esto permite al sector industrial abusar a la hora de pagar por la materia prima. Los controles no existen y la promesa del mercado de transacción como forma de monitoreo estatal de los pagos, no pasa de eso, una promesa.
Yerba ya no hay a quien venderle en el mundo, incluso el mercado uruguayo fue coptado por Brasil. Solo resta el mercado local que no paga mucho y buena parte del costo del producto en góndola son impuestos.
En cuanto al té, el 90 % se exporta a Chile y EEUU. El té argentino no se caracteriza por ser de buena calidad en comparación con el producido en la India. Hoy el principal comprador de té es Estados Unidos de América y le dan valor agregado produciendo bebidas frías para consumo y exportar a Europa.
El mal clima del 2016 afectó parte de la producción y a menos materia prima, un poco mejores fueron los pagos a los tealeros. Lo cierto es que, ambos productos ya no tienen mercado, sobran y no se plantean alternativas. No hace falta recordar que gobiernan los mismos desde hace bastante y son elegidos también, por productores que luego salen a cortar rutas. En Misiones urge una transformación productiva y eso es evidente.
En los últimos tiempos, aisladamente un pequeño grupo de productores apuntó al tung, un producto que tuvo éxito treinta años atrás. Muchos recuerdan la planta procesadora de aceite de la CALO en Copisa. Por aquellos años, China que era el principal consumidor de aceite de tung se stockió y el precio cayó al piso.
Mientras tanto, nuestros vecinos del oeste de Río Grande do Sul cuyo clima y suelo es idéntico al misionero plantan soja y maíz (comodities de gran valor y mercado internacional) hasta en las colectoras de las rutas y, no se ven huelgas, reclamos ni cortes. Grandes silos y movimiento de camiones se ven en las afueras de ciudades agrícolas como Santa Rosa, Santo Angelo, Ijuí, Cruz Alta etc. Esta última, de similar población a Oberá, fue una de las que más puestos de trabajo generó el último año pese a la fuerte crisis brasileña.
En mayo del 2016, un grupo de técnicos, profesionales, empresarios y directivos del INTA chaqueño viajaron a la ciudad de Santa Rosa, capital sojera del estado, en ocasión Feria Nacional de la Soja (Fenasoja) que nació hace 50 años para conocer los sistemas productivos locales de la región noroeste del Estado de Rio Grande do Sul e intercambiar experiencias con productores locales mediante visita a sus establecimientos. Además, recorrer la Cooperativa Tritícola de Santa Rosa (Cotrirosa) para interiorizarse en aspectos referentes a su exitoso funcionamiento y transitar la mayor exposición de la oleaginosa de esta parte del gigante brasileño.
Unos 1500 milímetros al año, un sistema cooperativo eficiente, trabajo sin descanso y una rotación de cultivos acorde, hacen de esta región brasileña una semejante a la Pampa Húmeda argentina que sí, comenzó a experimentar una reactivación económica en 2016 gracias a un dólar más competitivo, reducción de las retenciones en la soja, y quita total para el maíz y el trigo.
Allí, en la región noreste de Río Grande do Sul, el productor se arraiga a la tierra -con caminos, logística y servicios acordes a sus necesidades- conscientes que su fuente de vida está en el lugar que eligió para vivir junto a los suyos. En este viaje de capacitación técnica, productores y técnicos chaqueños, según publicó NORTE RURAL observaron asombrados cómo con organización, esfuerzo y manejo se puede producir sustentablemente con rentabilidad adecuada.
Es que el sur de Brasil se caracteriza por tener al cultivo de soja como el de mayor superficie, con destacada relevancia económica. El estado de Río Grande do Sul es el tercer productor de granos de soja en Brasil y es en los municipios del Noroeste donde se concentra la mayor superficie. Los pooles de siembra brillan por su ausencia y es en los pequeños y medianos productores (de hasta unas 80 hectáreas) donde se sustenta el sistema productivo. Eso sí, las retenciones tampoco existen y la cooperativa Cotrirosa (ejemplo se asociativismo) juegan a favor de los más de 6000 asociados con los que cuenta la entidad señera del Estado. Esta región incrementó su superficie con el cultivo y la producción de granos en la última década. Este incremento también fue acompañado por un aumento en la productividad por unidad de superficie atribuido al empleo de nuevas tecnologías y mejoras en el manejo del suelo, como por ejemplo los cultivos transgénicos y la siembra directa.
El rol de las cooperativas
Las cooperativas agrícolas juegan un rol fundamental en el desarrollo agrícola de la región, ya que además de tener una función destacada en la comercialización de granos y abastecimiento de insumos a los productores también son las encargadas de la asistencia técnica a los productores asociados. La Cooperativa Tritícola de Santa Rosa (Cotrirosa) se destaca como un ejemplo exitoso de trabajo cooperativo en la región. La entidad está presente en 15 municipios del Estado y cuenta con cerca de cerca de 6200 socios, cuya principal actividad agrícola es el cultivo de soja.
Santa Rosa es la cuna nacional de la soja, donde por primera vez se sembró a nivel nacional y de ahí se extendió a todo el país. 2016 fue una excelente cosecha con un promedio de 55 sacas (60 kilogramos) por hectárea, al igual que el promedio de otras tierras que son mejores.
Las exportaciones de soja de Brasil batieron un récord de 53,9 millones de toneladas en 2015, convirtiéndose en el mayor proveedor del poroto de soja a nivel global, a superar a los Estados Unidos, que colocó 47,5 millones.
En tercer y cuarto lugar quedaron Argentina y Paraguay con 13,3 y 4,4 M tn de exportación de enero a diciembre de 2015, respectivamente.

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