SANTO ANGELO. El chofer de la empresa Río Uruguay, Lucas Fernández (30), liberado por la justicia brasileña tras protagonizar la tragedia que le costó la vida a tres jóvenes misioneras cerca de la localidad San Luis Gonzaga, declaró junto a su abogado Heleno Andrade de Matos en el juzgado de Santo Angelo.
El conductor imputado bajo la figura penal de «homicidio culposo», dijo haber descansado más de 24 horas antes de partir de Posadas hacia Oberá, donde se completó el pasaje y recién emprendió el viaje a Camboriú, eligiendo pasar por el puente Santo Tomé – San Borja para la tomar la BR 285.
Según relató Fernández, dada las deformaciones de la calzada y los pozos, condujo el colectivo hacia el carril de la izquierda (de sentido contrario) , maniobra habitual para esquivar imperfecciones en el asfalto, pero cuando intentó volver al centro de la pista, perdió el control al pisar un bache. Esto difiere de la versión esgrimida por el dueño de la empresa Río Uruguay, quien había mencionado la participación de otros vehículos y en un intento de adelantamiento, al verse de frente con un camión, «volanteó y perdió el control». Al mismo tiempo, la pericia del tacógrafo indicó que el ómnibus circulaba a 80 km/h, coincidiendo con la versión del chofer, aunque también difiere de las versiones contadas por los pasajeros que insisten en la alta velocidad y en que «no volvía a su carril por lo que intuyen que se habría dormido». No obstante, la percepción de velocidad no califica como prueba ante la justicia habiendo un aparato que hace de caja negra, en este caso, el tacógrafo. La prueba de alcoholímetro le dio negativo.
Los peritos deberán determinar si, las baches mencionados por Fernández son capaces de hacer despistar una vehículo como este a esa velocidad, que aunque mide 4,20 cm de altura, posee tecnología de suspensión neumática para hacerlo más estable de lo que comúnmente se cree.
Por otro lado, no está claro que viajaban cinco pasajeros parados y sin asientos. Hasta el momento, son versiones declaradas por los propios pasajeros, e incluso se habla que habrían pasado estos, caminando por el control aduanero-migratorio de Santo Tomé.
Según explicaron a este medio, el trámite migratorio es realizado por agentes de transporte aduanero (ATA) previamente, a diferencia del paso particular en automóvil que se realiza in situ. De esta manera, si la empresa transportista Río Uruguay no declaró esos cinco pasajeros extras lo cual sería de una gravedad importante, tampoco figurarían sus salidas del país ni sus entradas a Brasil, no tendrían cobertura de seguro y estarían como ilegales, razón por la que aún es una tema no claro sobre el hecho.
