OBERA. Unos 2 mil intendentes de todo el país se reunieron en Tecnópolis este viernes con el Presidente Mauricio Macri y funcionarios nacionales en lo que denominaron el «Primer Encuentro Nacional de Intendentes».
Si bien una parte de los mismos se fueron tras el discurso del Presidente, muchos lo hicieron después del mediodía y cuando era el cierre del ministro Rogelio Frigerio, ya quedaban muy pocos.
En ese sentido, el jefe comunal de esta ciudad, Carlos Fernández, aseguró que “este año está cerrado, todo lo que podamos lograr será para el año que viene”. Evaluó que “fue una reunión simple, sencilla, en donde ofrecieron un menú de lo que piensan hacer, fue positivo porque muchos pudieron conocer de proyectos, y áreas para gestionarlos, y en cuanto a que vamos a trabajar en conjunto para solicitar las obras que se necesitan”. Además aprovechó para mencionar que está «Oberá presente en la F.I.T. Feria Internacional de Turismo en Bs. As.»

«Fue una selfie, nada más. El presidente tuvo la foto con más de dos mil intendentes pero no hubo nada más», se lamentó uno de los alcaldes que participó del multitudinario encuentro organizado por el Ministerio del Interior en Tecnópolis.
El jefe comunal pidió no identificarse para dar su cruda visión de la reunión encabezada esta mañana por el presidente Macri para intendentes de todo el país y de todos los colores políticos.
«Fue un caos el ingreso. Te controlaban miles de veces. Yo he ido varias veces a la Casa Rosada y nunca vi algo igual. No sé que esperaban», continuó el intendente ante la consulta del portal BigBang.
«El discurso del presidente fue muy flojo y cuando comenzó a hablar más de la mitad ya se habían ido. Fue un discurso muy genérico muy vago. Si hacés una convocatoria de esta naturaleza es para anunciar algo más concreto, de relevancia», se lamentó el jefe comunal.
Otros intendentes del espacio de Cambiemos, rescataron el carácter político del encuentro. Y admitieron que sirvió para muchos alcaldes que no tienen tanta llegada a la Casa Rosada para que pudieran hacer contactos cara a cara con algunos funcionarios para poder pedir obras para el futuro.
El espacio para la rosca era una carpa instalada detrás del escenario principal, donde se había armado un living y donde se podían picotear algunos sandwiches de miga y cookies, mientras los alcaldes que llegaban a ese espacio podían verse cara a cara con funcionarios nacionales.

