MONTECARLO. Tras las amenazas que recibió el dirigente del MPL y de la CTA Autónoma Misiones, Rubén Ortíz, decidió contar mediante las redes sociales la situación de presión por la que está pasando «nunca esperé vivir en democracia lo que vivo con mi familia»…
«Mi madre internada, es objeto de cobardes amenaza. Pues como es público, desde hace algunos días, como consta en la denuncia, he recibido cientos de amenazas.
De esta situación ya están enterados la justicia y el poder político.
Hoy cuando mi esposa declaraba, en la comisaria de Montecarlo, comencé a recibir nuevas amenazas en presencia de policías y oficiales de la comisaria local. Sorprendidos, se comunicaban con la jueza que entiende en la causa mientras eran incesantes los mensajes amenazantes estando yo en sede policial.
Qué puedo esperar yo, ciudadano, en esta situación?
Todo lo ocurrido y que acabo de narrar, sucedió en presencia del oficial Cabrera y el propio comisario.
De esto, han tomado conocimiento el intendente local y el ministro de gobierno.
De qué democracia podemos hablar? qué sociedad hemos construido?
Probablemente ante las generaciones futuras, muchas explicaciones tendremos que dar. Pero de algo, mi familia y yo, estamos seguros: cobardía no encontraran en nuestros actos.
En este pueblo, decidí quedarme y criar mis hijos. Lucharé por superar sus debilidades, aportaremos en lo que podamos para que situaciones como la que hoy vivimos no lo sufra nunca más, ninguna familia.
No podemos confiar en quienes deben brindarnos seguridad, porque durante mucho tiempo, convivieron y conviven con las mafias de explotadores de mano de obra, de recursos naturales y de poderes que vía partidos políticos viciados nos gobernaron.
Esto no pretende ser una critica, sino parte de una autocrítica que como sociedad debemos darnos. Es necesario decir: BASTA.
En el pasado, se llevaron la vida de los jóvenes, apresaron nuestros sacerdotes, nuestros poetas, nuestros profesores, nuestras maestras y nuestros trabajadores, la sociedad fue cómplice con su silencio.
A los que me llaman diciendo ser solidarios, los invito a gritar basta, todos juntos, no por solidaridad con mi familia ni conmigo, sino por esa sociedad diferente que se merecen las futuras generaciones.
He visto llorar a mi compañera e hijos hoy, porque un policía está en el portón de mi casa. Eso, nos interpela a todos.
El problema no es de la Yerba o la Tierra. El problema es que hemos construido una sociedad que hizo un negocio de todo, incluso de nuestros sueños.
Destruyeron sindicatos, partidos políticos, nuestra iglesia católica, los sueños colectivos en nombre del MERCADO.
Hoy, mafias foráneas con complicidades locales pretenden apoderarse de lo último que nos queda, que son nuestras propias vidas.
Son momentos de decir HASTA ACÁ LLEGAMOS. Todos tendremos que poner todo de nosotros, para que nuestros gobernantes locales, sino tienen nada que ver con estas mafias, nos ayuden a derrotarlos. Con el concurso de la justicia como única herramienta. Los atajos y revanchas solo nos traerán más dolores.
Se puede vivir en esta sociedad sin naturalizar la explotación del tarefero, el hambre de los niños, los malos precios de la hoja de yerba, los precios del raleo, con tierra para una vida digna y tierra para quienes con su trabajo, desean construir la soberanía alimentaria.
Nosotros seguiremos viviendo y luchando en este lugar donde decidimos criar a nuestros hijos. Les guste o no a quienes desde el anonimato y la cobardía, hoy pretenden silenciarnos.
Mi madre y mi padre me enseñaron a ser solidario con el que sufre. Eso es lo que hacemos.
No tengo mas que agradecer y seria más feliz, si quienes me llaman y me dicen ser solidario, salen a gritar basta a tanta INJUSTICIA»concluye.
