Un comisario y dos subalternos sospechados de mantener vínculos con banda criminal

OBERA. Investigadores de la Policía de Misiones que llevan adelante el sumario administrativo contra un comisario mayor y al menos dos subalternos sospechados de mantener un vínculo con una banda criminal, anticiparon que los uniformados podrían ser imputados -como mínimo- por el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Tal acusación se sustenta en una serie de pruebas y testimonios que corroborarían que los citados mantenían una estrecha relación con un armero que fue detenido tras el allanamiento de su taller en Villa Torneus, donde dieron con varias armas, algunas de las cuales fueron identificadas por víctimas de recientes robos perpetrados en las colonias.
En su poder, los pesquisas cuentan con varias fotografías en las que se observa al armero, identificado como Antonio B. (63), compartiendo un asado con policías obereños. También cuentan con material que lo relacionaría directamente con un efectivo de Seguridad Vial que llegó a vivir un tiempo en la casa del ahora detenido, lo que confirmaría la estrecha relación de amistad que los unía.
Asimismo, tal como mencionaron desde la familia del armero, el sujeto cuenta con un carné otorgado por la cooperadora de la Dirección de Tránsito donde se explicita su condición de “colaborador” y, como tal, merecedor de la “máxima atención” por parte de la fuerza.
Los mismos allegados reconocieron que varios uniformados llevaban armas al taller de Villa Torneus para su reparación o depósito, tal como informó este medio.“Los policías le traían las armas y eran compinches. Los vecinos siempre veían que venían, hay fotos de mi papá con ellos y tiene un carné de colaborador”, comentó la hija mayor del hombre.
Además, denunció que luego del allanamiento su padre habría sido intimidado por algunos de los efectivos implicados. “Le dijeron que sólo diga que arreglaba armas, pero que no dé el nombre de nadie”, subrayó.
Probada la relación con los policías, la situación de estos últimos podría tener derivaciones judiciales puesto que el armero trabajaba en la informalidad absoluta y en su taller se hallaron elementos que fueron robados.
En este punto, fuentes del caso mencionaron que “como mínimo podría ser imputados por incumplimiento de los deberes de funcionario público, que en este caso sería saber que alguien tiene algo ilegal y no actuar, lo que es grave”.

La investigación
También trascendió que el día del allanamiento los uniformados implicados habrían retirado armas del lugar. Ahora deberán explicar la relación que mantenían con el armero, a quien la propia Policía trata de ligar con al menos dos robos calificados.
El allanamiento se realizó el 12 de julio pasado. En el lugar, se secuestraron catorce armas de fuego de distintos calibres y 124 cartuchos, elementos que fueron puestos a disposición del Juzgado de Instrucción Uno que entiende en la causa.
Entre los elementos secuestrados en el taller de Antonio B. se hallaron casquillos percutidos de pistola 9 milímetros, el arma reglamentaria de la Policía. Dicho material está siendo analizado por personal de la División Criminalística para el cotejo con casquillos encontrados en diferentes escenas.
“El resultado de las pericias podría ser determinante el futuro de los policías implicados”, anticiparon.
Sin ahondar en demasiados detalles para no entorpecer la marcha de la investigación interna, reconocieron que el oficial superior involucrado “fue a presionar al personal que intervino en las pericias. En un caso amenazó con un traslado, pero las actuaciones ya fueron elevadas y la intención es avanzar hasta las últimas consecuencias”.
La presunta conexión de los uniformados con el mundo del hampa comenzó a desatarse a partir del seguimiento de un efectivo que cumple tareas en Seguridad Vial, quien está sospechado de vender chalecos de la Policía.
Las pesquisas habrían ubicado al suboficial en medio de una transacción en una localidad del Alto Uruguay. Se presume que proveía de chalecos a una banda que perpetró varios hechos en la zona.
Fue así que se trazó un vínculo con el propietario del taller allanado, al punto que el policía de Tránsito vivió un tiempo en la casa del armero ahora detenido.
El mismo uniformado estaría relacionado con la organización de riñas de gallo, confiaron fuentes del caso.
En tanto, antes de integrar la cúpula de la URII, el comisario mayor implicado fue jefe de Seguridad Vial y mantenía una relación de estrecha confianza con el citado subalterno. También tenía una manifiesta amistad con el armero, como lo reconoció éste último al momento del allanamiento.

Vínculos con la policías obereños comprobados

Los familiares del armero detenido desde el 12 de julio pasado insistieron con la inocencia del hombre respecto a los delitos que se le imputan y subrayaron que habría sido víctima de los policías que le entregaban armas para su reparación o mantenimiento. “El día que lo detuvieron, uno de sus amigos que trabaja en la policía caminera le llevó un colchón y nos dijo que mi papá iba a salir enseguida, que estaba todo bien. Él mismo comentó que le dijo a mi papá que tenía que declarar que sólo arreglaba armas, pero que no tenía que nombrar a nadie”, señaló María B., hija del armero.
En diálogo con El Territorio, la mujer aseguró que su padre tiene fotografías y otros elementos que prueban su relación con los uniformados.
“Mi papá primero estaba tranquilo porque no andaba en nada raro, pero ahora se dio cuenta de que sus amigos lo usaron. Incluso, tiene un carné de la caminera que dice que es colaborador de la Policía, aunque nunca colaboró con nada raro y tampoco va a pagar por cosas que no hizo”, remarcó.
Asimismo, aseguró que el comisario mayor y el suboficial que concurrían a su taller lo visitaron en la Seccional Cuarta donde está alojado, lo que confirmaría el vínculo.

 

Fuente El Territorio

 

Los pesquisas tiene en su poder varias fotografías en las que se ve al armero con los policías implicados.

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