OBERA. Joaquín Mareco, prófugo desde el 13 de enero y presunto líder de la banda que se enfrentó con la Policía en un camino de Colonia Oasis, cerca de Jardín América, se entregó ante las autoridades que lo investigan, según confiaron altas fuentes consultadas por El Territorio.
De acuerdo a lo indicado por los voceros del caso, la entrega de Mareco se produjo el miércoles cuando espontáneamente se presentó en las instalaciones del Juzgado Federal de Oberá, que está a cargo del magistrado José Luis Casals, quien lleva adelante las investigaciones en su contra.
Las fuentes de estricta reserva añadieron que el sujeto pidió una sola condición ante el juez interviniente y fue la de quedar alojado en alguna sede de Gendarmería Nacional Argentina (GNA), debido al incidente que tuvo con la Policía provincial, hecho que derivó en su fuga y en el descubrimiento de todo el accionar de su familia.
De esta manera, trascendió que el sujeto quedó detenido en una celda del Escuadrón 9 de Oberá. El hombre está procesado por el “uso de arma de guerra, atentado a la autoridad, encubrimiento y tenencia de estupefacientes”.
Si bien en un momento se especuló con que tanto él como dos de sus hermanos tenían sendos pedidos de captura a nivel internacional, las fuentes explicaron que sólo él estaba siendo buscado, dado que los demás integrantes de su familia están procesados y excarcelados por delitos menores como “encubrimiento”.
En este contexto, El Territorio pudo saber además que la intención de la Justicia Federal de Oberá a partir de esta entrega es analizar la posibilidad de juntar las causas de la familia en un solo expediente. Incluso, ayer las fuentes destacaron que en las autoridades obereñas había satisfacción por los avances y los resultados de la investigación.
Por último, también indicaron que “es la primera vez que trabajan las tres fuerzas en conjunto y con muy buen resultado”.
De acuerdo a las investigaciones iniciadas a partir de allí, se estimó que el denominado Clan Mareco obtenía ganancias de aproximadamente 700 mil pesos mensuales y que prácticamente tenían atada a casi todo Jardín América a ellos, debido al constante movimiento comercial que generaban en la zona.
Además, se estableció también que la organización tenía al menos un centenar de vehículos operando a lo largo y ancho de la provincia, cruzando mercadería ilegal desde Paraguay y traficándo la hacia Brasil, donde obtenían prácticamente un triple del rédito económico.
