La superación de sus propios límites siempre ha impulsado al hombre en la búsqueda de aventuras. Con los vehículos a motor se ampliaban ambos horizontes y desde la aparición de los primeros coches siempre hubo quien tuvo en mente el más difícil todavía con el que grabar su impronta en la historia.
Ser el más rápido del mundo o el primer hombre en conquistar nuevas metas para la humanidad provocó una carrera vertiginosa en el desarrollo de las prestaciones como requisito exclusivo.
Estos son los que lo consiguieron, e incluso algunos otros que no, pero que también merecen el reconocimiento.
