Tuichá: Letrinas que terminan en el arroyo y calles donde si pasa una máquina se quedan sin agua

OBERA. A menos de dos kilómetros del bonito centro cívico, la realidad es muy distinta. Letrinas cuyos desechos terminan en el arroyo, calles terradas deterioradas por donde si pasa una máquina, se quedan sin agua dada la precariedad de la red de mangueras, son parte de la realidad del barrio Tuichá.

El Concejal Alejandro Etchberger acompañado por los dirigentes Raúl Meza y Néstor Mattos recorrió la zona, distante apenas a 15 o 18 cuadras del centro cívico donde, dos años atrás se inauguraron lanzadores de aguas danzantes por los que, sumado los adoquines y baldosas, se erogaron unos 20 millones de pesos.

Pero en el Tuichá, las calles no tienen adoquines, ni empedrado, ni nada parecido y son tan angostas que dos autos no pasan simultáneamente. Pero ampliarlas implica el riesgo de romper la red de mangueras negras que provee precariamente a los lugareños de agua.

Etchberger explicó tras visitar el barrio que, las calles que pasan por adentro del barrio, son muy agostas y están en muy mal estado. “la situación se torna cada vez más complicada, teniendo en cuenta que, por el medio de las calles deterioradas, pasan las mangueras de las canillas públicas y, al pasar las máquinas, estas mangueras corren el riego de romperse, lo que desencadenaría otro problema, aún más grave, que el barrio completo se quedara sin agua potable”.

Además de las malas condiciones de los caminos, los vecinos deben enfrentar otro gran problema, que es el que más los aflige: la enorme cantidad de letrinas. “Es preocupante el hecho de que la mayoría de los que viven en el barrio, tienen letrina y no cuentan con un pozo adecuado para los desechos que terminan en el patio o el arroyo que pasa por el medio del lugar, produciendo una situación de enfermedades, proliferación de mosquitos y roedores, malos olores y suciedad”… «Todo se vuelve aún más complicado en verano, debido a las altas temperaturas» expresó.

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