Tal como publicó «Misionescuatro» y el semanario «Infóber» en el alfa de esta semana, en la Oberá de la “emergencia hídrica” se desperdician cotidianamente miles de litros de agua por la falta de inversión estatal en el sistema de readecuación del líquido que usan para el emprendimiento turístico conocido como “Parque Termal”.
Federico Weyreuter, titular de la CELO (Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá) dialogó con una emisora radial obereña y admitió que la investigación publicada en esos medios no oficialistas era veraz: “hace unos 3 a 4 meses se dejó de utilizar el piletón donde se juntaba el agua que se recambia de las piletas termales, entonces el desagote va hacia la parte baja del terreno y se escurre”, manifestó, tal como se advierte en el video que difundieron «Misionescuatro» e «Infóber» el lunes último. El presidente de la cooperativa, una de las partes que componen el consorcio que administra el Parque Termal junto al municipio obereño, reconoció que “no podemos utilizar el agua que se deja de usar en las piletas termales y transportarla a la planta potabilizadora porque no tenemos el acueducto que se precisaría”. “Esa agua, continuó Weyreuter, no la podemos utilizar en la planta potabilizadora porque tenemos un solo acueducto que es el que sale directamente de la perforación, pero se tiene pensado hacer algo porque hay una cierta infraestructura donde habría que agregar un equipo de potabilización para utilizar el agua que hoy por hoy se está perdiendo”.
Hace un lustro que Oberá se encuentra en “emergencia hídrica” así declarado por su parlamento en 2009 y ratificado en 2012. Mientras el aparato de propaganda del alcalde Renovador Ewaldo Rindfleisch se dedica a “advertir” a los ciudadanos sobre la responsabilidad de cuidar el agua es el propio Estado el que la desperdicia de modo obsceno. En paralelo y durante meses, buena parte de los habitantes de los nueve municipios en los que la CELO presta servicios deben padecer la falta de agua durante horas o días enteros con temperaturas de 35 grados a la sombra.
Se debió invertir el dinero de los contribuyentes y el de los socios de la cooperativa en la infraestructura necesaria para aprovechar al máximo posible un recurso como el agua que en la zona existe en cantidad y calidad. No. Se priorizó al turista por sobre el habitante.
La desidia gubernamental ha provocado en Oberá un escenario patético.
Que falte lo que, en realidad, sobra.

