El conductor radial “Cacho” Recalde denunció que la policía le “armo” una causa ¿Y los talleres que comprometió Franco al Fopremi para evitar más abusos policiales a la prensa?

Por Walter Anestiades

Julio César “Cacho” Recalde es uruguayo. Hace años se radicó en la Argentina, primero en Buenos Aires y luego en Misiones. En Oberá conduce un programa periodístico en una radio local , tarea que desempeña desde hace tiempo a la par que milita en el Polo Obrero, una organización social y política con asiento en la localidad que suele detenerse en la situación de los marginales, ahí dónde el Estado pasa de largo.

El viernes pasado Recalde se acercó a FM Oxígeno de Oberá. En el programa “Mejor hablar de ciertas cosas” denunció que fue a acompañar a un vecino de su barrio a visitar a su hijo preso y terminó, él, dos horas demorado en la Seccional Segunda.

Hace quince días Matías Espíndola-18 años de edad-fue detenido por ocasionar desmanes en su barrio. Lo que Recalde señala es que el joven padece de esquizofrenia, lo que haría ilegal su permanencia en una comisaría como detenido.

Además, agregó Recalde, no le estarían suministrando su indispensable medicación para tamaña patología. Recalde decidió acompañar a Vilmar Espíndola, de 76 años de edad y padre de Matías, a visitar al chico a la Segunda a favor de que habría permanecido incomunicado y nada sabían de él. Ya en la Seccional Segunda de Oberá Recalde, según denunció, fue maltratado verbalmente por el subcomisario Guillermo De Benito. “Me pidió de muy mala manera mi carnet de periodista y número de matrícula”.

Vale mencionar aquí que la tarea de periodista no es una actividad colegiada, de modo tal que los trabajadores de prensa no poseen número de matrícula alguna.

La ley 12.908-conocida como el “estatuto del periodista”-marca el status legal de los periodistas argentinos desde hace más de seis décadas. El jefe policial debería saber una información tan básica.
Como obviamente Recalde no tenía ninguna matrícula, le hicieron “tocar el pianito”, le retuvieron el documento y fue demorado durante dos horas. “Una locura que me hizo sentir mucho miedo. A treinta años de restaurada la democracia es increíble que un policía pueda atropellarte así”. Según Recalde le iniciaron una causa por “usurpación de títulos y honores” (?). “Evidentemente les molestó que acompañara a mi vecino porque ellos saben que un esquizofrénico no puede estar detenido en una comisaría. De cualquier manera hago responsable de mi seguridad y la de mi familia a De Benito”, remató Recalde.

El Polo Obrero repudió la detención de Recalde y alertó sobre la persistencia de prácticas del “aparato represivo de la dictadura militar”.“Intimidaron y amenazaron tanto al padre como a Cacho, al cual le abrieron una causa por usurpación de títulos y honores por haberse presentado como conductor del programa radial ‘Cosas de otro mundo’.

Al padre del chico lo encerraron en una oficina para interrogarlo a los gritos y de forma amenazante, lo inducían a que denuncie que fue llevado bajo engaño por nuestro compañero”, indicaron.Incluso, puntualizaron que durante el interrogatorio lo responsabilizaron de “querer desmerecer la institución policial desde su programa radial. Este accionar policial fue comandado por el subcomisario Guillermo De Benito, lo que demuestra lo intacto que quedó el aparato represivo de la dictadura militar”.
El comunicado concluye: “Llamamos a los círculos de periodistas y sindicatos de prensa a manifestarse contra estos atropellos contra la libertad personal y de prensa.

Hacemos responsable al subcomisario De Benito por la integridad física de Cacho Recalde, su familia, el joven detenido y su familia”.

 

 

Seguridad en Misiones:
No funciona el plan B porque nunca hubo plan A

La Seguridad es un derecho humano fundamental. Y el Estado tiene la función indelegable de brindarla. Obvio. Obvio para el que lo sabe. Y, creéme, no lo sabe casi nadie.

Si se hiciera una encuesta entre los habitantes se vería que los ciudadanos son minoría. Muchos, por estimulada ignorancia, creen que el responsable único y máximo de su seguridad es el comisario de su pueblo o de su barrio.

Cuando uno dice que el responsable es el Estado hay que entender que el “Estado” hoy por hoy es Cristina Kirchner (Presidente de la Nación), Arturo Puricelli (Ministro de Seguridad de la Nación), Maurice Closs (Gobernador de la provincia de Misiones), Jorge Franco (Ministro de Gobierno de la provincia de Misiones) y el intendente de tu municipio. El Poder Judicial y la Policía son complemento y herramienta de políticas públicas que sobre Seguridad deben articularse entre Nación, Provincia y Municipio. Así funciona. Y sino no funciona.

Y en Misiones no funciona.

Para la Presidente de la Nación la inseguridad no existe ni como palabra. Ella, el ministro Puricelli y el aparato de propaganda gubernamental dedican sus horas a construir un relato sobre el tema, no a intentar resolver el tema. Para comenzar la Argentina ni siquiera tiene una política antinarcotráfico. Misiones tiene 1.391 km. de frontera, de ellos el 91 % es internacional. 900 km. con Brasil y 367 km con Paraguay, en su mayoría frontera fluvial. Cuenta con 34 pasos fronterizos habilitados (un tercio de los pasos fronterizos de Argentina). Sin embargo, no cuenta con radares capaces de detectar que entra y que sale por los aires.

En 2009 la entonces Ministra de Defensa kirchnerista Nilda Garré ordenó sacar el radar que estaba emplazado en Posadas y que en conjunto con aviones Pucará y Pampas desbarató durante años decenas de vuelos ilegales.

Si en Misiones puede entrar y salir por aire cualquier cosa (cualquier cosa), ¿hace falta explicar algo más sobre la “Seguridad”?

Hasta aquí ya alcanza para que delincuentes de todo tipo se ceben y actúen con un norte de impunidad. Pero sigamos.

La Policía Provincial. Misiones es un territorio en donde el tipo de empleo que verdaderamente creció en la última década es el empleo público (igual que en el país). La crisis terminal de 2001 justificaba el Estado empleador. Pero pasaron diez años y el horizonte de expectativas laboral del misionero que se quiere quedar en sus pagos sigue siendo cobrar un sueldo del Estado. Es más estable, da obra social y no hay muchas opciones. De modo tal que ser policía en Misiones es, en primer lugar, una bolsa de trabajo. Ahora bien, los salarios de un policía misionero son paupérrimos. El último aumento concedido (24% en marzo pagadero en tres tramos) llevó a un agente que recién se inicia a percibir ahora unos 6 mil pesos con los adicionales y las cargas familiares. Misiones, dada la chatura de su economía, suele ser de las poquitas provincias argentinas en las que todavía algún cristiano cree que seis lucas mensuales es una buena cifra. Claro, cuando se está económicamente arrodillado (hay quiénes viven con menos de dos mil pesos mensuales) todo el resto parece alto.

Los policías deben comprar sus propias balas. Algunos tienen chalecos antibalas, otros no. ¿Prácticas de tiro? Sí, de vez en cuando la vida, canta Serrat. ¿Entrenamiento físico? El que tiene cualquier tipo que labura doce o quince horas diarias, tiene otro laburo para sumar adicionales y llega fundido a su casa para “cargar combustible” (que no es lo mismo que nutrirse) y descansar un poco. Un poco. ¿Móviles? En Oberá, por ejemplo, hay comisarías que se prestan la camioneta (?).

¿Nafta o gasoil para el móvil? Cuando llega Papá Noel (que encima le cuesta venir porque en Misiones hace mucho calor). Un policía de Misiones puede enfrentarse, con su arma reglamentaria 9 mm., a un delincuente con fusil Fal.

Durante años el policía argentino, incluyendo al misionero, gozaba de poder de disuasión. La entronización de la cultura “tumbera” llevó a que “bajar a un cana” dé prestigio entre los delincuentes que buscan el enfrentamiento antes que huir.
Como toda institución la corrupción interna existe, es insoslayable y el amateurismo de algunos de sus integrantes no hace más que favorecerla. Cuando se depura a la fuerza, los policías separados de la fuerza pero que no van presos, ¿a qué se dedican de ahí en más?

 
Promesa de talleres para evitar abusos policiales a la prensa

 

El Ministro de Gobierno Jorge Franco se reunió hace varios meses con un colectivo de periodistas, el FOPREMI (Foro de Prensa de Misiones), dados los constantes ataques a la prensa que se dedica a contar lo que pasa en vez de hacer marketing para los funcionarios.
Franco dijo que propiciará el armado de talleres entre todas las partes para combatir la violencia. A ésta altura del partido de Franco (médico de profesión) no se puede esperar mucho pero armar talleres para combatir apremios ilegales en vez de sancionar como corresponde a verdaderos “patoteros públicos” que abusan de su Poder es como tomar una aspirina para que el cáncer no haga metástasis.
Quedan los intendentes. En Misiones cada uno es un cacique territorial que se cree el dueño del pueblo y en efecto así se comportan. Tienen la suficiente impunidad, dinero, logística, propaganda e ignorancia cívica para poder hacerlo.
Los propios informes cotidianos de la policía misionera dan cuenta del innegable, pero aún así negado, aumento del delito en la provincia. Cuantitativa y cualitativamente. Alcohol, drogas, peleas, armas de fuego, cuchillazos, jóvenes que se suicidan, violencia de género, apremios ilegales, ataques a la propia policía, patotas de adultos, patotas juveniles, riñas a las salidas de los boliches, accidentes viales, secuestros, gente desaparecida, “aprietes” al periodismo, asaltos, carteristas, punguistas, descuidistas, desarmaderos de autos.
La política del tándem Closs-Rovira no ha sido cercar a la delincuencia. Ha sido cercar a la información sobre la delincuencia. Rematemos con que Misiones está lejos de ser un ejemplo en calidad institucional.

Falta de política nacional+ fronteras sin radares+auge del narcotráfico+delincuencia cebada+policía amateur+corrupción+magros salarios+funcionarios ineptos+ignorancia cívica. El resultado de ésta adición puede ser dinamita para los ciudadanos honestos.
En Misiones, por ahora, la gilada se entretiene con “caramelitos” como los Foros de Seguridad (que saca partido del vedetismo de algunos), la construcción de nuevos destacamentos policiales (obra pública, “de paso cañazo”) y “Crónica TV” para ver los grandes delitos que “pasan allá” (en Buenos Aires).

“Prefiero vivir una pequeña verdad que una gran mentira” señaló el “Che” Guevara.

Por ahora muchos, hasta que el impacto de una bala cerca los despabile, siguen en la gran mentira.

 
FOPEA repudia agresiones y detenciones arbitrarias en Misiones por parte de funcionarios policiales

25 de septiembre de 2012

El Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) repudia el abuso policial y las agresiones recibidas por los periodistas misioneros Carlos Amarilla e Hildo Martínez en hechos ocurridos en diferentes localidades el domingo pasado y el martes 25 de septiembre.

Carlos Amarilla, de Multimedios Libertad de la localidad de San Vicente (Pcia. de Misiones) denunció penalmente a policías que en la tarde del domingo 23 de septiembre lo agredieron y detuvieron mientras filmaba con su teléfono celular un procedimiento en el interior de un estadio de fútbol, tras la finalización de un partido.

Amarilla dijo a FOPEA que al término del encuentro de fútbol local observó un altercado entre dos personas, se acercó para filmarlo con su teléfono celular y en ese momento, un grupo de agentes de la policía provincial lo increparon y le quitaron el aparato arrojándolo al piso. Cuando quiso recuperarlo, los policías lo golpearon y lo llevaron detenido a una sede policial, donde continuaron agrediéndolo.

La Policía provincial en un parte de prensa intentó responsabilizar a Amarilla, inculpándolo de intentar “evitar” el arresto de un hombre que insultaba y amenazaba al árbitro del partido, y negando las lesiones. El subcomisario de la Policía misionera, Claudio Ludtke, indicó que por el momento no hay policías sancionados por el hecho.

Sin embargo, Amarilla sostuvo que el propio médico que lo atendió le dijo que no podía consignar los golpes porque lo iban a echar de la fuerza. Agregó que los policías lo amenazaron de muerte e hicieron mención a su familia. El trabajador de prensa -se venía desempeñando como operador radial y desde hace poco tiempo como comentarista deportivo- realizó una denuncia penal contra los agresores en el Juzgado de Instrucción Número 3 de San Vicente.

Demoran a camarógrafo de Canal 4 de Eldorado

El otro hecho que merece el repudio de FOPEA fue la detención del camarógrafo Hildo Martínez, de Canal 4 de Eldorado (Pcia. de Misiones) quien fue increpado y detenido por policías provinciales mientras registraba imágenes de un accidente en la Ruta Nacional N 12. A pesar de encontrarse del otro lado de la calzada, los policías acusaron a Martínez de obstaculizar la labor policial, primero lo empujaron y luego lo detuvieron y llevaron esposado a sede policial, acusado de “desacato a la autoridad”.

FOPEA se contactó con Pedro Krulewesky, director de Canal 4, quien envió a Martinez a cubrir la noticia del choque. “El camarógrafo no es un novato, sabe lo que hace y dónde ubicarse”, explicó. “Estuvo filmando panorámicas del accidente, en un lugar sin vallas y donde no corría peligro. Jamás podría haber afectado la tarea policial”, agregó.

Luego de ser liberado a las dos horas, Martínez señaló a FOPEA que no recibió agresiones o golpes, pero que las esposas le lastimaron las muñecas, tiene marcas y hematomas en los brazos y recibió insultos y maltratos verbales por parte de los policías. En este link puede verse el testimonio de Martínez: http://youtu.be/Fx2LC5De0QM.

FOPEA se solidariza con los trabajadores de prensa agredidos y detenidos sin motivos, y exige a las autoridades a cargo de la fuerza policial de la provincia de Misiones que investiguen lo sucedido y sancionen a los responsables de ambos hechos por el abuso de autoridad y las agresiones cometidas. FOPEA solicitó una audiencia al Ministro de Gobierno de la Provincia de Misiones Jorge Franco para reclamar por los abusos policiales y exigir un respeto irrestricto a la libertad de expresión.
comisaria2da

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