Se había informado esta semana que las autoridades iniciaron una investigación interna y hasta se habló de sumarios a los uniformados por apremios a un discapacitado, empero la hermana Valeria de Saúl Chávez (22) denunció a INFOBER que los policías responsables del abuso que sufrió Saúl siguen prestando servicios con uniformes y manejando los patrulleros. Además denunció que a raíz de la golpiza recibida por su hermano, éste sufrió un mayor retraso, por lo que ahora no habla, no come y se mantiene temeroso. Acudió al hospital para que lo atienda un profesional de la otorrinolaringología, pero allí le respondieron que solo hay un médico de esa especialidad y que para conseguir turno debe aguardar toda la noche en el hospital Samic, cosa que le trae lógicas complicaciones ya que posee ella hijos pequeños que atender. En la provincia donde se jactan de tener la mejor atención en salud pública de la región, un discapacitado que sufrió el atropello y abuso de autoridad de un ente estatal, no recibe como debería y por orden judicial, la atención tanto física como psicológica como víctima.
El Caso
Saúl Chávez padece retraso madurativo y fue interceptado por dos móviles el miércoles 16 por la noche, a la salida de la Escuela 1221 para adultos, donde cursa séptimo grado.
Luego de ser reducido por los uniformados, el muchacho fue esposado y sometido a un brutal castigo físico, -confió- como lo corroboran los hematomas y cortes que tiene en varias partes del cuerpo.
Según relató, los policías le propinaron golpes de puño, patadas y lo arrastraron por el piso tomándole de las esposas, lo que le produjo lesiones en las muñecas. Además, habrían alentado a otros detenidos para que lo castiguen en la celda donde fue alojado, tal como consta en la denuncia penal.
“Un policía le dijo a un preso que me dé unos golpes para que me rescate, pero por suerte estaba un muchacho del barrio que me protegió. En realidad, los presos me trataron mejor que los policías. La más mala fue la señora, una gordita, que me pegaba y se reía. También me pegó el oficial y otro de lentes”, relató Chávez.
En tanto, su hermana Valeria explicó que Saúl está medicado por sus problemas de salud y posee la inocencia de un niño, lo que se confirma charlando un rato con él.
Por ello, más allá de la brutalidad policial que dejó huellas en su delgado cuerpo, el joven estaba preocupado “porque los policías reventaron toda mi bicicleta por malditos nomás y ahora no sé cuándo voy a poder arreglar”.

