Vecino reclama por malos arreglos de calle Catamarca que inundan su casa

Rece que no llueva”… le respondieron

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“Hoy tome la decisión de clausurar la calle porque parece q se están burlando de mi”… fueron las palabras de Ángel Aguilar, un vecino del olvidado barrio Sixtem ViK. Y decimos olvidado porque cada vez que vamos a este lugar, donde el municipio cobra tasas elevadas como si fuera Manhattan, solo vemos deficiencia, mala iluminación y obras mal hechas con el empedrado, el cordón cuneta, los badenes nuevos pero rotos, y ni hablar de las calles terradas.

“Rogale al Tata Dios que no llueva” fue la respuesta de un funcionario municipal al reclamo de Aguilar.

En la esquina de Catamarca y Serrano, increíblemente a solo 16 cuadras del centro cívico, la calle parece una zona arrasada por un huracán con zanjas, pozos y barro por todos lados.

Mientras la calle que pasa frente a la casa del intendente (Lavalle) fue totalmente asfaltada con una SUPER capa de pavimento, a solo diez cuadras de allí, donde empieza este tradicional pero casi marginado barrio obereño, cada vez que llueve, el agua entra en el terreno de la familia Aguilar llevando barro e inundando toda la casa.

Esto antes no ocurría, pero la municipalidad hizo el empedrado unas cuadras más arriba, donde el hermano del intendente posee propiedades en alquiler. Obras Públicas de la Municipalidad hizo un pésimo trabajo de relleno de la calle pero sin cordones ni contenciones que inevitablemente hace desbordar a mares el agua hacia los terrenos más bajos, entre ellos el de Ángel Aguilar.
Ante los reclamos, la municipalidad con la máquina escavadora puso tierra floja, sin compactación. Llueve y se erosiona fácilmente.
A esto se suma que apareció una vertiente de agua contaminada por las letrinas de la zona (no hay red cloacal aunque se la cobran a los vecinos en las facturas de agua). Esta vertiente requiere un entubamiento, pero a esto le respondieron que no hay fondos.

Cuando este ciudadano hizo el reclamo por la vía civilizada, le respondieron estupideces tales como que “no sabemos que hacer con esa calle”, “no hay plata”, o peor aún lo mandaron a rezar para que no llueva.

Por ello, el día martes este vecino que como todos, trabaja y paga sus impuestos para mantener funcionarios; decidió cortar la calle ya que ésta de todos modos se volvió intransitable ante las lluvias que erosionaron la tierra y tosca y dejaron una zanja tan ancha que cabe un auto entero.

Rápidamente funcionarios municipales se enojaron con este vecino y hasta amenazaron con llamar a la policía. Luego, según contó Ángel a FM OXIGENO y INFOBER, la misma Municipalidad optó por cerrar la intransitable calle. Incluso, una empleada municipal se cayó lastimándose la nariz en la misma.
Ángel también contó que cuando le pidió al encargado de Obras Públicas, Plinio Götz que lleve una máquina para arreglar el desastre que es esa calle, éste lo echó diciendo que estaba molestando y entorpeciendo su trabajo.
Solicitó entonces una entrevista con el intendente pero como es de público conocimiento, este está tomando sol en las playas de Brasil, ya que se tomó una indudable inoportuna licencia, justo cuando la ciudad estalla en problemas de cortes de agua, de energía y las lluvias inundan a muchos vecinos dejando además calles propias de una república bananera, pero a solo kilómetro y medio del centro cívico de la segunda ciudad de la provincia. Catamarca no es la única calle, estuvimos en Perito Moreno (Villa Günter) arteria que suele inundarse ante diluvios intensos drenando hacia Sapucay, y la situación es similar, con zanjas que viborean a lo largo de la misma, y la Sapucay ni hablar, todo esto a menos de 20 cuadras de la iglesia San Antonio.

Por lo pronto Aguilar comentó que iba a pedir una entrevista con el remplazo del intendente que es el concejal Daniel Behler en conjunto con otros vecinos también afectados por el mal trabajo del Obras Públicas, ya que otra opción civilizada no le queda.
Mientras tanto dormirá con un ojo abierto esperando que la naturaleza no se lo lleve puesto a él y su familia un día de estos, durante una de las lluvias intensas que parecen haber llegado para quedarse todo el verano.

Por Eduardo G. Jacquemín

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