María Ovando: Iniciarán acciones legales contra el Intendente de Colonia Delicia… La tuvo picando piedras a cambio de un ticket de $150

Por
Eduardo G. Jacquemín
INFOBER

No cabe dudas que si no fuera por el programa de Lanata, María Ovando todavía estaría esperando justicia, o peor aún habría sido condenada por ser pobre, analfabeta y víctima de un estado que reparte planes, pero no genera desarrollo.

El tribunal dispuso este miércoles al medio día la “inmediata libertad” de María Ovando, que permanecía en prisión hace un año acusada de la muerte de una de sus hijas. “No era justo lo que me estaban haciendo”, dijo Ovando.

Resulta muy fácil para algunos, más allá de los que adhieren sin pensar demasiado a la campaña propagandística del gobierno renovador; opinar sin considerar el contexto de este caso emblemático.

12 hijos, marido golpeador, padre ausente, analfabetismo, ignorancia, pobreza extrema, tarefera, un estado municipal que conocía bien la situación y se aprovechó de la misma en lugar de asistirla; un estado provincial que prioriza el turismo mientras reina la pobreza extrema; y un estado nacional que reparte planes y subsidios pero no genera desarrollo, no genera dignificación mediante trabajo y salario; no educa para que quienes están en esta situación entiendan y conozcan sus derechos; etc.

Los hijos de María Ovando carecen de DNI, el intendente de Colonia Delicia lo sabía pero no actuó para revertir esa situación.

También lo supieron los asistentes sociales que la visitaron pero nada se hizo para solucionarlo, por lo tanto no recibió el beneficio de la Asignación Universal por Hijo.

Por el contrario, el intendente le dio el inhumano trabajo de picar piedras (ya ni a los presos se le da esa tarea) y además estaba embarazada en ese momento.
A cambio le pagaba con un ticket de $150 pesos que para colmo provenía del Ministerio de Bienestar Social, es decir que le correspondía por derecho y no podía ser utilizado como “salario”; ticket que además no era en efectivo si nó que solo era intercambiable en un supermercado de la zona, o sea el intendente la estaba explotando al mejor estilo mensú.

Por otro lado cabe preguntarse si tanto el gobierno provincial como nacional pueden decir que desconocen estas situaciones de pobreza extrema y analfabetismo que es tan abundante no solo en Misiones, Chaco, Formosa, etc si no ahí no más, a pocos kilómetros de la Casa Rosada, en el conurbano bonaerense. Habiendo tantos medios informativos hoy día, a ningún gobierno le pueden vender el “diario de Irigoyen”, es decir una realidad que no es. No hay excusa.

Indudablemente mal parados quedaron aquellos medios OFICIALISTAS que se dedicaron a condenar antes que el juez, a María Ovando.

El chupamedismo es tal, que como sea había que salvar la imagen del gobierno provincial frente a la situación precaria extrema e inasistencia por parte del estado que fue evidenciado en el programa de Jorge Lanata.

María Ovando fue el ícono que constrastó las enormes erogaciones en obras multimillonarias para el turismo del gobierno renovador, negocios que además beneficia en forma directa y particular a Closs y Rovira; mientras muchos se mueren de hambre y viven en la miseria careciendo de todo, empezando por educación.

Ahora, la ex diputada nacional Vilma Ripoll, que estaba presente en el recinto, declaró que iniciarán acciones legales contra el Intendente Eberth Vera de Colonia Delicia.

(Eldorado – Informe completo de M4)

El tribunal Penal número 1 de Eldorado absolvió este miércoles a María Ovando, acusada de abandono seguida de muerte de su hija Carolina (de 3 años). Además, dispuso su “inmediata libertad”. Antes de conocer la sentencia, María Ovando había vuelto a proclamar su inocencia. “Quiero volver a estar con mis hijos”, aseguró.

“Ella amaneció nomás enferma, Carolina, me decía que le dolía mucho el estómago. Yo no tenía plata en ese momento. No tenía de dónde sacar. Salí a la ruta para llevar al hospital. No llegó a tiempo para llevar al hospital porque no paró ningún auto. Ella murió en mis brazos. No sabía qué lo que iba a hacer, nada”, reveló María Ovando sobre lo ocurrido el día de la muerte de su hija.

Luego, continuó su relato que fue transmitido por medios de todo el país, expresando que “me duele lo que pasó con Carolina. Hice lo que podía hacer, llevarle al hospital pero no me llegó a tiempo. No tenía plata, no tenía nada. Mis hijos eso, quedaron todos solos en el momento, cuando le llevé a Carolina al hospital”, declaró la mujer frente al tribunal, minutos antes de conocerse el fallo.

“Quiero contar que yo también tengo que trabajar para mantenerle a mis hijos. Sufrí mucho con ellos, el maltrato de mi marido, todos los golpes (de él). Tuve que mantenerle a mis hijos, eso sólo soy yo. Soy yo el hombre y la mujer que tiene que mantenerlos a mis hijos. Sufrí mucho para mantenerle a ellos, pasé hambre junto con ellos. Pasé golpizas de mi marido. Vivía en una casa muy chiquita, era un lugar muy chiquito”, sostuvo la mujer de 37 años, analfabeta y que trabajaba en negro en una cantera municipal de Colonia Delicia, donde le pagaban con vales de alimentos que provienen de un plan de asistencia de la Nación.

Tras la lectura del fallo absolutorio del Tribunal, que no dispone la investigación de las responsabilidades institucionales por la muerte de Carolina Ayala –en un contexto de desnutrición y exclusión social- María fue saludada por todas las personas que reclamaban por su liberación y condenaban la criminalización de la pobreza (y de género) por parte del Estado Misionero.

Tras los saludos, María habló con la gran cantidad de periodistas que cubrió el desenlace del Debate Oral. En esa improvisada conferencia de prensa, Ovando remarcó que lo que más quería era “volver con mis hijos”. Un cronista de un medio que recibe pauta publicitaria del gobierno renovador le preguntó si se “arrepentía de algo”, a lo que María dijo, “no. Me duele lo que pasó con Carolina”

“No quiero volver más (a Colonia Delicia), voy a ir a Posadas, porque no me gusta acá en Eldorado, porque (hay) mucho maltrato”, expresó María, quien afirmó que podría ser perseguida en el departamento del Alto Paraná, si se quedase allí. “No es justo lo que me estaban haciendo, lo que más esperaba es mi libertad. No me imaginaba que iba a quedar libre”, reveló la mujer, quien agregó que “no era justo lo que estaban diciendo (las personas que la acusaban de que no cuidaba a sus hijos), era mentira”.

Ovando confesó también que no esperaba que la absolvieran y liberaran, porque ya había estado mucho tiempo presa y había perdido todo. Cabe recordar que el ministro de Derechos Humanos, Edmundo Soria Vieta, el encargado del plan Hambre Cero –destinado a paliar la desnutrición- había dicho semanas atrás que María era “abandónica con sus hijos”.

Ayer el fiscal de la causa, Federico Rodríguez, había solicitado una pena de cinco años de prisión para María Ovando por el delito de “abandono de persona agravada por el vínculo”. El alegato se extendió más de dos horas y media pero no pudo sostener con firmeza su postura. Por su parte, los abogados de María Ovando habían pedido la absolución, mientras que el Tribunal había dado a entender que podría caber la nulidad de la imputación.
Una mirada sobre la criminalización

El caso de María Ovando tomó estado público y fueron varias las personas de distintos ámbitos que se acercaron hasta el tribunal.

Yolanda Urquiza, doctora, historiadora y especialista en historia reciente de las mujeres, habló sobre el proceso de criminalización de la pobreza y la ausencia del estado para atender a la familia previamente y la paradoja de un estado que aparece para penalizar. “Detrás de esto hay muchas Marías que están detenidas sin proceso. María es el paradigma de las deudas que tiene la democracia; cuando empezó la democracia había una idea de que con la democracia se curaba, se educaba, María es analfabeta, no podía mantener a sus hijos, trabajando en condiciones de explotación con una familia numerosa que tampoco fue parte de su propia decisión y con hijos que venían acarreando una desnutrición propia de un hogar con muchas carencias. Está revelando todas las deudas que todavía tiene el Estado hacia los sectores más vulnerados”.

A todo esto, Urquiza le sumó la característica de una Justicia “absolutamente patriarcal donde ser pobre y además ser mujer, también la pone en una situación de mayor exposición y vulnerabilidad. La justicia es fundamentalmente una justicia de orden machista.

La penada es la madre y el padre estuvo ausente siempre y no hay una atención acerca de la responsabilidad de lo que significa. La maternidad no es un hecho natural es una construcción, social y cultural. Y ese punto es donde nosotros sentimos que María está doblemente penada… Si el médico sabía sobre la situación de desnutrición de los niños, si los promotores daban cuenta de esto, ¿qué hicieron ellos desde su niveles de responsabilidad y qué hicieron para seguir conteniendo a los niños?”.

Elia Espen, de la línea fundadora de Madres de Plaza de Mayor, también estuvo presente durante todo el juicio llevando el cartel de su hijo desaparecido: “Derechos humanos no son solamente nuestros desaparecidos, derechos humanos es tener una buena salud, es tener un buen trabajo, entonces pienso que yo como madre de desaparecido tengo que estar. Porque María no es una madre abandónica, es un Estado abandónico porque María hay muchas”.

También Graciela Franzen, “acá se comprueba realmente el abandono de persona en el cual el estado deja a toda la familia, acá nos damos cuenta que el hambre cero no existe que hay una indiferencia total, acá hay violaciones a los derechos humanos por todos lados, ¿qué pasa que en ese barrio no hay agua potable? ¿no es abandono de parte del Estado?”

Víctima crónica de violencia

Con una mirada desde la psicología, Fanny Friedl, integrante del equipo técnico que entrevista a María para evaluar su situación emocional, explicó: “María ha sido una víctima crónica de violencia, familiar, estructural, no recibió la educación que merece todo ser humano, ni ella ni sus hermanos, ella repite la historia a lo largo de su vida. Se judicializó su caso, pero ella claramente fue víctima y lo que padece es un estrés postraumático crónico. Ha sumado una serie de traumas y necesita ser asistida, no condenada. Es un ser humano y cómo nos ocupamos de estos casos ¿condenando? ¿Separándola de los hijos? Estamos en democracia pero hay muchas imperfecciones, esta es otra victimización para María y para sus hijos. Me parece un caso paradigmático para que se pueda hacer un cambio estructural”.

Contó que María hizo su primera amiga en la cárcel porque toda su vida vivió en “un aislamiento total”.
Hace algunos días, aprendió a escribir su nombre completo porque “hay gente que la ayuda desde el amor no desde la condena”, dijo Friedl y manifestó su deseo de que “María salga libre, que se reconecte con sus hijos y hacer un trabajo y asistencia con los chicos, porque no se hizo un trabajo profesional, conciente y responsable, se decidió con mucho riesgo y ahora tienen que dar explicación y justificación de decisiones que no fueron correctamente tomadas”.

Maria Ovando

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