El próximo mes Autoguía cumplirá 13 años, pero no serán motivos de festejo. El 12 de agosto pasado, Álvaro Fernando Jacquemín, fundador y director de ésta revista encontró la mala fortuna de una terrible enfermedad descubierta muy tarde.
Autoguía nació de una charla entre padre e hijo allá por finales de 1999, donde la fusión de dos pasiones dio lugar a esta publicación: la pasión por los fierros y la pasión por la gráfica. Y decimos los fierros porque la atracción siempre fue por las máquinas, los motores, los autos, la aeronáutica, los barcos, las motos, etc.
Nacido en Oberá, era descendiente de una familia de periodistas. Su abuelo era un inmigrante francés que fundó varios periódicos en diferentes pueblos correntinos, luego de haber trabajado en los ferrocarriles porteños. Su padre nacido en Corrientes, fue periodista desde temprana edad trabajando en algunos de los mejores diarios del noreste argentino, incluso fue fundador de la primera revista de la CRIPCO de Oberá en 1953.
Álvaro hizo sus primeras armas en la gráfica allá por los años `70 tras un breve paso por la Agencia Telam en Buenos Aires; como así también por el diario El Litoral de Corrientes y por algún tiempo en Posadas trabajando en el diario El Territorio.
De regreso por su pueblo natal, la vida lo encontraría a principio de los `80 fundando la primera empresa de publicidad y serigrafía en la Zona Centro junto a su amigo Nicolás Aguilar: Arte Publicidad. Primero fue un local y luego dos por calle Azcuenaga casi Neuquén. Fueron los primeros folletos, las primeras calcomanías, los primeros volates, los primeros colores publicitarios hechos en Oberá.
Tuvo el don del ingenio y las manos hábiles para darle forma a aquello que imaginaba. Aunque no tuvo un título, su gran capacidad para lo técnico lo llevó a fabricar casi una decena de máquinas de serigrafía, algunas de las cuales luego se las vendió a otros trabajadores del rubro.
Como no podía ser de otra manera, pronto surge la edición de una publicación hecha en los talleres de Arte. Se llamaba Revista Signos y quizás fue la primera con tapa en colores que tuvo esta ciudad, impresa mediante serigrafía. Su contenido era general con notas y humor. Fueron pocos números talvez por la época que implicaba un enorme esfuerzo técnico para editar una publicación de ese tipo en una localidad tan pequeña.
En 1982 se casó con el amor de su vida y con quien tuvo seis hijos: Esther Iris Morel Gallardo.
Durante más de 20 años Álvaro dedicó su tiempo al mundo gráfico y publicitario. Arte se trasladó a un local por calle Córdoba casi 9 de julio por algún tiempo, y luego a dos antiguos locales de calle Estrada, donde funcionó la primera estafeta de Correo de Oberá, hoy propiedad del Casino Misiones y que tiene fecha para su demolición.
La crisis económica y la hiper inflación de finales de los `80 y principios de los `90 lo encontró vendiendo todas sus máquinas (de fabricación propia), mobiliario y herramientas de serigrafía, para incursionar en un rubro totalmente distinto. Pero la economía del momento no permitía nuevos emprendedores y las cosas no funcionaron.
No obstante se había quedado con un bastidor de seda (que se usa en serigrafía); una espátula y algunos otros elementos. En un balcón del departamento familiar en el barrio Yerbal Viejo, cerrado improvisadamente, con lo que tuvo al alcance construyó dos máquinas y retornó a la serigrafía. La primera fue una impresora a la que luego le agregó un contador automático fabricado a partir de una calculadora normal modificada por él mismo y una aspiradora con platina de absorción también de fabricación casera. La otra máquina fue una insoladora que transfería el diseño del original negativo mediante luz de alta potencia al bastidor de impresión. A éste último luego le agregó un temporizador automático. Ambas fueron hechas con restos de viejas fotocopiadoras heliográficas.
Con el tiempo, otras dos máquinas de diseño y fabricación propia fueron hechas. Una era para medio corte con cinco cuchillas donde utilizó el rodillo motorizado de una antigua fotocopiadora; y la otra fue una moldeadora de bolsas de papel.
Los noventa fueron años con buenos y malos momentos para la publicidad gráfica. Del balcón improvisado, el taller pasó a la parte trasera de una antigua casa que ya no existe por la Av. Tucumán en 1992. Luego a un espacio más grande también en el fondo de la vivienda familiar en Villa Barreyro. Después, en 1997, a una oficina en otra antigua casa frente a la estación de Servicio Esso, por calle Tierra del Fuego donde se incorporó la primera computadora y los diseños dejaron de ser dibujados a mano. En 1998 el taller se trasladó a calle Erasmie y por último a calle Chaco; siempre pegado a la vivienda familiar.
Las miles de impresiones hechas en los talleres de Arte durante la década del `90 y hasta el 2004 estuvieron siempre acompañadas del trabajo y esfuerzo conjunto con Esther.
En octubre de 1999, con esa primera computadora adquirida de apenas 90 MHZ (hoy traen hasta cuatro procesadores de 3.000 MHZ); luego de charlas y trabajo entre padre e hijo surge un boceto llamado “Guía del Automotor”. La idea fue editar una publicación relacionada al mundo del automóvil brindando servicios de información referidas al rubro, cosa que en Oberá no había. A nivel provincial solo los grandes diarios habían incursionado pero de manera efímera en el tema.
La primera edición salió a la calle en noviembre de 1999. La segunda llegaría un mes después y fueron impresas en los talleres del semanario Pregón Misionero.
Por esos días, dado que no existía el Pen Drive, las grabadoras de CD eran costosas y los diskette carecían de capacidad suficiente para llevar el diseño hasta la imprenta; no había alternativa más que trasladar la computadora entera para poder imprimir los originales en láser. Fueron largas horas imprimiendo y empalmando vegetales en la oficina del semanario.
Al entrar el nuevo milenio, la Guía del Automotor incorporó diversas notas, entre ellas deportivas escritas por el periodista Jorge Antúnez.
En junio de 2000 surgen las primeras entrevistas a propietarios de autos clásicos que estaban escondidos en algún garage y la publicación cambia su nombre a “Autoguía”. De allí en más la revista fomentó la pasión por los autos en la región como nunca antes, tal es así que al poco tiempo surge el primer encuentro de autos especiales y clásicos que Oberá haya visto. Pronto se fundaría el Club de los Fierros que surge del nombre de la sección en Autoguía que refería a autos clásicos. En julio de ese año se hace el primer encuentro de autos en el Parque de las Naciones y para Enero de 2002 Autoguía y los integrantes del Club de los Fierros organiza la primera Expo Fierros, también en el Parque, pero con autos de varias partes de Misiones además de Corrientes Capital y de Resistencia (Chaco).
Pero la crisis económica de ese momento interrumpe la salida de Autoguía desde mayo de 2001 hasta enero de 2002, por lo que se hace la primera pausa obligada. La edición 13 y la 14 fueron las primeras que llevaron sus tapas en colores, ambas impresas en los talleres de impresora Zona Centro.
Tras el regreso de Autoguía en enero de 2002, en ocasión de la primera Expo Fierros; la edición 15 y 16 se imprimieron las oficinas de Autoguía con una impresora Laser y dos chorros de tinta. Fue una edición casera de baja tirada, pues la crisis de 2002 no permitía otra cosa.
La segunda pausa obligada hizo que Autoguía no saliera a la calle hasta junio de 2003 con el número 17, tapa color y páginas internas en negro, ahora impresa en Centro Gráfico Integral que recién habría sus puertas.
Al año siguiente Autoguía llega a Posadas para quedarse definitivamente donde hoy se encuentra la mitad de los auspiciantes; y luego se incorporan receptores en L. N. Alem Puerto Rico, Aristóbulo del Valle, San Vicente, Jardín América, Montecarlo, Eldorado, Apóstoles y Wanda.
En febrero de 2003 se realiza la segunda edición de la Expo Fierros, con mayor cantidad de autos y en 2005 la última edición de Expo Fierros con competencias de hot rod, escapes libres, neón, sonido, etc. Aquel evento fue el más grande en su tipo del noreste argentino, y fue el segundo obviamente después de la Fiesta Nacional del Inmigrante que dio tanta vida durante tres días y dos noches seguidas al Parque de las Naciones. Lamentablemente, la falta de apoyo municipal y provincial hizo que no hubiera otra edición de la misma.
No obstante Autoguía continuó sin interrupción publicando siempre todo aquello referido al mundo del automóvil; de las máquinas, de la aeronáutica y de las embarcaciones.
En marzo de 2008, un duro golpe generó otra pausa de varios meses en Autoguía. Esther Iris Morel Gallardo tras una enfermedad terminal dejó este mundo. La tragedia familiar y una situación económica de baja rentabilidad y altos costos de imprenta postergaron la salida de la revista hasta septiembre de 2008. En septiembre de 2009 y hasta la actualidad Autoguía pasa a ser impresa con máquinas propias bajo un sistema de tinta semi plotters, dado que los costos del Offset la habían hecho inviables.
Fueron casi trece años de aventuras y esfuerzo en conjunto, en familia siempre comandada y guiada por su director, quien lamentablemente nos dejó en agosto de este año.
No podemos saber cuantas ediciones más habrá de esta revista obereña que Alvaro supo dirigir y engrandecer, pero sin duda la enseñanza de su espíritu emprendedor y tenaz, muchas veces contra viento y marea, estará plasmado en cada número, en cada nota en cada imagen de Autoguía.
El próximo mes no será un aniversario para festejar, más bien será para recordar y homenajear a ese gran hombre que fue Álvaro Fernando Jacquemín.
Un eterno abrazo y cariño de tus hijos!
Revista Autoguía
edición Octubre
de 2012





Hermanito querido! me quedo con los recuerdos de las hermosas horas compartidas juntos. Tantos sueños y tantas malarias… tantos pequeños momentos de glorias y tantos grandes fracasos que sin duda alguna dejaron sus lecciones también. Has vivido tu vida, no se si de la manera que mas querías, pero te supiste adaptar y amoldar a las vicisitudes que el momento te fue poniendo delante. Según la metafísica ni el pasado ni el futuro existen. El pasado son solo imágenes que guardamos y el futuro como aun no llegó tampoco. Solo existe el presente. Pero que querés que te diga…se nos hace duro el presente sabiendo que no estas aquí en carne y hueso.Te extraño todos los dias y un poquito mas también. Te recordaré siempre! Hasta la vista hermano!
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Un gran saludo primo, lamenté mucho su partida al momento que me enteré. No sabía que el tío tuviera toda esa historia en el mundo de la gráfica. Yo tengo números de los primeros de autoguía. No tengo el 1ro, pero si el segundo, y de allí hasta algunos más a color, tal vez sean 20 números. Tampoco sabía de lo grande que se había vuelto el emprendimiento, llegando a varios lugares más de la provincia. Un gran pésame le acerco a la familia y un deseo de que descanse ciertamente en paz luego de su trágica partida.
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