Por Walter Anestiades
Infóber
Hace un mes y medio estalló una suerte de escándalo en Oberá al trascender que, a días que empezara el proceso licitatorio para que otras empresas puedan sumarse al servicio de transporte urbano en la ciudad, la actual prestataria había sido beneficiada con un nuevo contrato de concesión firmado con la municipalidad local en la gestión de Héctor Rodolfo “Rolo” Dalmau.
La empresa “Capital del Monte” está a cargo del servicio de transporte público desde 1992, cuándo el alcalde obereño era Miguel Oliveras. Una década después, en 2002, venció ese primera concesión. En junio de 2003-se supo recién ahora- el entonces intendente “Rolo” Dalmau firmó dos contratos de extensión de la prestación con la empresa: uno por diez años y otro por veinte años. En los hechos, el de diez se vence en noviembre de éste 2012. Pero al haber otro por veinte años, la empresa podría seguir monopólicamente en el negocio por otra década más, hasta 2022, quedando en condiciones legales de objetar el suspendido llamado a licitación que debió producirse en el reciente mes de julio.
Durante días, el actual intendente Ewaldo Rindfleisch manifestó públicamente desconocer y estar “sorprendido” por la existencia de tal contrato, al igual que los cinco actuales concejales. Al tiempo, el representante legal de la empresa manifestaba, también públicamente, que tal contrato existía. Pero nadie mostraba nada y todo se reducía al juego de la dialéctica.
En el programa “Mejor hablar de ciertas cosas” de FM Oxígeno de Oberá , “Rolo” Dalmau admitió por primera vez haber firmado dos contratos. Según Dalmau, al caducar en 2002 el primero, sufrió los embates de una gran “presión política” para que renovara con “Capital del Monte”. También manifestó que en aquél 2002-en plena crisis socioeconómica del país-no hubo otros oferentes para el servicio. Ahí firmó el de diez años. Pero la empresa, según dijo, pretendía un reaseguro de su inversión con un contrato por más tiempo. Dalmau accedió y firmó el de veinte años que vence en 2022. Se hizo efectivo el día 30 de junio de 2003.
Esta semana, desde la municipalidad admitieron haber recibido una copia del ya famoso contrato. Pero, y a pesar de la ya vigente Ley provincial de Acceso a la Información Pública-a la que el Concejo Deliberante obereño adhirió con pompa-nunca lo dió a conocer (?).
Una fuente no oficial permitió que accediéramos, en forma exclusiva, a una copia.
¿Cómo sigue la cuestión?
Un ex intendente firmó dos contratos en poco tiempo, “presionado” dijo. Autoridades que dicen que desconocían la existencia del mismo a pesar de que mantienen muy buenas migas con el titular de la empresa. Concejales que se quedan en los amagues de informar y de controlar pero sí concretan el aprobar cada pedido de aumento. Mentiras que circulan como verdad. Un boleto que cuesta hoy 2,50 $ y que dentro de un mes-el 1 de septiembre-aumentará a 2,75 $, convirtiéndose en el boleto único de transporte urbano más caro de todo Misiones. Una empresa que se porta como empresa y maximiza ganancias ante el juego asociado que le propone la política. Y un público consumidor que no pasa de la queja por mensajes de texto o por las redes sociales.
Quizás se llame a licitación. Quizás la cuestión se judicialice. Lo más probable es que todo siga como estaba. Sin cambios.
Quizás éso, el que nada cambie, sea el único destino posible cuando una y otra vez se vota a la misma gente.
Subsidios
Por Eduardo Jacquemín
Según una entrevista del diario provincial El Territorio, desde Capital del Monte afirmaron que al momento de otorgar el último incremento en el costo del boleto urbano, los concejales de esta localidad tenían pleno conocimiento de que la empresa recibe importantes subsidios de la Nación.
En los últimos años, insistentemente la prestataria del servicio urbano de pasajeros argumentó los pedidos de aumento en la supuesta falta de ayuda gubernamental y reclamó igualdad de condiciones con sus pares de Posadas. En mayo, a pedido de la empresa, el Concejo Deliberante subió a 2.50 pesos el costo del boleto único, medida que incluye un incremento escalonado hasta llegar a 2.75 pesos a partir del 1 de septiembre.Pero a finales de la semana pasada, el Ministerio del Interior y Transporte de la Nación publicó el detalle de los subsidios que perciben todas las prestatarias del país, dando cuenta que Capital del Monte recibió 3.964.997,71 de pesos en los primeros seis meses del corriente año. Así, la información que bajó de la Nación dio por tierra con el reiterado justificativo de los ediles obereños, quienes justificaban los aumentos del boleto con el argumento de la falta de aportes del Estado.
“En el estudio de costos que le enviamos a los concejales está claro los subsidios que recibimos”, manifestó Servando Zarratea, gerente de Capital del Monte.
Sin embargo, hemos tenido copia de ese supuesto “estudio de costos”, y lo hemos analizado encontrando que no solo falta los detalles como corresponden en cualquier balance, de ingresos por un lado (donde deberían figurar cada unos de los subsidios que reciben) y egresos por el otro para obtener una diferencia que sería el total.
En ninguna parte figuran los subsidios que reciben de manera clara y precisa.
De todos modos, la responsabilidad de mostrar los balances no es de la empresa, si no del estado que debe controlar y exigir, en este caso, del HCD, sobre todo porque es de público conocimiento que la empresa recibe subsidios desde hace años, y dicha información está disponible en la página de al Secretaría de Transporte de la Nación tal como lo hemos publicado tanto el año pasado como este, por lo que no hay escusa alguna para que los concejales desconozcan las cifras millonarias de subsidios que recibe Capital del Monte.
¿No sabían nada?
Según el intendente Rindfleisch, en los archivos municipales no encontraron dicho contrato y solicitaran copia del que dice poseer la empresa para analizar su validez, ya que hasta ahora solo ha visto la luz el contrato que dice por diez años.
El abogado de la empresa, en una entrevista radial con Walter Anestiades dijo que, al intendente se lo habían dicho de manera “informal”, o sea que Rindfleisch sabía.
Respecto al por qué existen dos contratos de concesión, uno por diez y otro por veinte años; el abogado respondió que el primero fue hecho pero luego anulado en el mismo día ya que ellos (la empresa) no iban a aceptar un contrato por solo 10 años ya que no se recuperan las inversiones en ese lapso de tiempo, máxime considerando que era un momento crítico para el país (año 2003), y no habían empresarios dispuestos a invertir en el transporte urbano de pasajeros. Por ello, y dado que la ley provincial Nº 257 permite que el municipio puede otorgar contratos de hasta 20 años; se firmó el segundo contrato hasta 2022.
Sin embargo, si el primer contrato fue anulado el mismo día que se firmara el segundo ¿Cómo es posible que en los archivos municipales esté solo el que supuestamente fue anulado (por 10 años) y nó el que sería válido (20 años) ?.
Incluso, al anular dicho contrato, debió haberse destruido el mismo ese día y no archivado.
No debería siquiera existir copias del primer contrato de 10 años ya que, según el abogado de la empresa, fue anulado en ese momento.
Es extraño que un contrato anulado haya sido archivado, mientras que el válido se extravió… cosas que no cierran.
Nuevas líneas y caída del contrato
Otro dato interesante es que, según Dalmau, tanto el intendente como los concejales podrían hacer “caer el contrato” de veinte años, tan solo con verificar incumplimientos por parte de la empresa en cuanto a la prestación del servicio. De esta manera está establecido en el artículo séptimo del contrato firmado por diez años.
Además, el artículo segundo del mismo dice que “la municipalidad PODRA establecer con el concesionario nuevos recorridos” en función de las necesidades…” es decir. La palabra “podrá” implica un “tal vez si o tal vez no” para nuevas líneas.




¡Qué lindo!. ¡Todo es una pinturita!. Es claro una pinturita más parecida a «Guernica» de Picasso que otra cosa. El conjunto de enormidades y desatinos es la prueba de lo tremendamente desorientada y atónita que está la población, real y última culpable de esta situación de absoluta liberalidad.
Así es entonces que las reelecciones son el principal objetivo y la primera obra de gobierno del electo; la inocuidad de los que están puestos para tratar de defender los intereses de los gobernados, tampoco hace mella en la opinión del elector. La impunidad con la que se expresan las más desvariadas promesas electorales de los candidatos: totalmente descontrolada. Así es como desfilan Facultades de Medicina, Ciudades Universitarias, Puentes, Reservas de chachís, zonas industriales, parques termales inalcanzables, etc. y luego se deshacen en la más irresponsable pompa de jabón.
Me parece que la exhortación de Ortega y Gasset : «Argentino a los hechos» merecería alguna otra distinta «Argentinos a lo hecho.»
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Fe de Errata: Importante «Argentinos a lo no hecho»
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