A un mes del llamado a licitación… Apareció un contrato por 20 años que “supuestamente” el intendente y concejales desconocían El monopolio de Capital del Monte sería hasta 2022

El año pasado, por iniciativa del entonces concejal Renovador Ricardo Chapero, se modificó la ordenanza que regula el transporte público de pasajeros obereño. El objetivo del mismo, que demandó varios meses de análisis en el HCD, fue debido al vencimiento del contrato de concesión que la empresa tiene hasta fines de 2012, o por lo menos eso se dijo.
Ahora, a un mes de que se hiciese el llamado a licitación de cada una de las 30 líneas de colectivos urbanos, la empresa advierte al ejecutivo municipal que “se abstenga” de hacerlo ya que el contrato que ellos poseen, según los voceros de la empresa, dice hasta 2022, y no hasta 2012 como se informó desde el HCD.

Resulta que no se firmó un solo contrato durante la gestión del ex intendente “Rolo” Dalmau, si no que fueron dos, según lo reconoció él mismo.

En aquel momento, año 2002, la empresa había hecho una serie de pedidos de arreglos de calles, paradas de colectivos, puentes, etc. Entre esos pedidos numerosos, figuraba la renovación del contrato de concesión por otros diez años más, seis meses antes de que este finalice.
En mesa de entrada del HCD fue recibido, sellado y enviado a la Dirección de Obras Públicas de la Municipalidad debido a que se interpretó que solo eran pedidos que refieren a esa área, es decir, arreglos de calles, paradas de colectivos, etc.

En Obras Públicas, al parecer, tampoco se leyó la totalidad de los pedidos, por lo que no se respondió desde el municipio a la renovación de la concesión, los plazos pasaron y ya que la ordenanza decía que ante la falta de respuesta, se consideraba una “renovación automática”, CM obtuvo la renovación del contrato.

Esto fue cuestionado por el ex intendente llevándolo a instancias judiciales, pero dado que el plazo había vencido (el llamado a licitación se debe hacer 6 meses antes), según relató Dalmau, se vio obligado a firmar la renovación del contrato sin alternativa posible, cosa que se hizo a mediados de 2003.

Esta historia la conocemos todos, empero lo que no se sabía es que lo firmado fue por 20 años, aunque otro contrato firmado también por Dalmau dice 10 años.

De más está decir que, Dalmau no debió esperar hasta último momento para llamar a licitación en aquel 2002, debía tener muy presente la fecha en que finalizaba el contrato y hacer el correspondiente llamado a licitación seis meses antes, pero eso ocurrió hace una década, y sería el menor de los cuestionamiento en este momento.
A un mes de que supuestamente se llamara a licitación, y decimos “supuestamente” porque resulta extraño e increíble que tanto el intendente, que hace diez años tiene una buena relación con la empresa, y por el otro lado, el presidente del HCD que estuvo a cargo del área jurídica municipal y además haya tenido diálogos con la empresa Capital del Monte en cada uno de los pedidos de aumentos; no hayan sabido de este contrato por veinte años, que en ninguna oportunidad se hayan escuchado ni se haya hecho mención del tema en tantos años de gestión.
Genera inevitable escepticismo que un mes antes del “supuesto” llamado a la licitación, y siendo que el año pasado (año electoral) tuvo tanto tratamiento en el HCD; aparezca este contrato sin que nadie haya sabido nada.

¿No sabían nada?

Según el intendente Rindfleisch, en los archivos municipales no encontraron dicho contrato y solicitaran copia del que dice poseer la empresa para analizar su validez, ya que hasta ahora solo ha visto la luz el contrato que dice por diez años.
¿Se quedará Capital del Monte con el monopolio hasta 2012? ¿Realmente no sabían nada o todo fue un “entretenimiento” el año pasado?

El abogado de la empresa, en una entrevista radial con Walter Anestiades dijo que, al intendente se lo habían dicho de manera “informal”, o sea que Rindfleisch sabía.

Respecto al por qué existen dos contratos de concesión, uno por diez y otro por veinte años; el abogado respondió que el primero fue hecho pero luego anulado en el mismo día ya que ellos (la empresa) no iban a aceptar un contrato por solo 10 años ya que no se recuperan las inversiones en ese lapso de tiempo, máxime considerando que era un momento crítico para el país (año 2003), y no habían empresarios dispuestos a invertir en el transporte urbano de pasajeros. Por ello, y dado que la ley provincial Nº 257 permite que el municipio puede otorgar contratos de hasta 20 años; se firmó el segundo contrato hasta 2022.
Sin embargo, si el primer contrato fue anulado el mismo día que se firmara el segundo ¿Cómo es posible que en los archivos municipales esté solo el que supuestamente fue anulado (por 10 años) y nó el que sería válido (20 años) ?.
Incluso, al anular dicho contrato, debió haberse destruido el mismo ese día y no archivado.
No debería siquiera existir copias del primer contrato de 10 años ya que, según el abogado de la empresa, fue anulado en ese momento.
Es extraño que un contrato anulado haya sido archivado, mientras que el válido se extravió… cosas que no cierran.

Nuevas líneas y caída del contrato

Otro dato interesante es que, según Dalmau, tanto el intendente como los concejales podrían hacer “caer el contrato” de veinte años, tan solo con verificar incumplimientos por parte de la empresa en cuanto a la prestación del servicio. De esta manera está establecido en el artículo séptimo del contrato firmado por diez años.
Además, el artículo segundo del mismo contrato no emplea el término “exclusividad” en cuanto a nuevas líneas. Mas bien dice que “la municipalidad PODRA establecer con el concesionario nuevos recorridos” en función de las necesidades…” es decir. La palabra “podrá” implica un “tal vez si o tal vez no”.

Por
Eduardo Jacquemín

“ROLO” DALMAU: “SI, FIRME EL CONTRATO CON CAPITAL DEL MONTE Y LO SABIAN TODOS, EMPEZANDO POR RINDFLEISCH”

En declaraciones exclusivas al programa de FM Oxígeno, “Mejor hablar de ciertas cosas”, el ex intendente de la ciudad de Oberá Héctor Rodolfo “Rolo” Dalmau reconoció haber firmado en junio de 2003, seis meses antes de concluir su mandato, una ampliación por veinte años con la empresa Capital del Monte, prestataria monopólica del servicio de transporte urbano en la segunda ciudad misionera.
Dalmau admitió que por entonces “hubo una gran presión de los concejales Lezica (Eduardo Morales), Carballo (Marlene) y del propio Rindfleisch (Ewaldo). Rindfleisch manejaba ya a las radios de Oberá y la campaña era muy fuerte: decían que yo no quería renovarle el contrato a una empresa obereña porque yo venía de Campo Ramón”. Dalmau dió por tierra con la posibilidad de que tal contrato fuera una cuestión hermética: “fue algo de dominio público. Todos los medios informaron de la firma del nuevo contrato porque formaron parte de la campaña para presionarme a hacerlo. Era la época de la caída de De la Rúa /Fernando) y nadie quería invertir un peso. El contrato había terminado en 2002 y si no se renovaba, y ninguna otra empresa se proponía, ¿quién prestaba el servicio? Pero éso de que ahora Rindfleisch  y los concejales y algunos periodistas se vengan a hacer los sorprendidos como si nunca se hubieran enterado del nuevo contrato me parece una joda”. “Desafío a Rindfleisch a debatir conmigo y que me diga en la cara que no sabía que habíamos firmado esa prórroga. Es que no quiere perderse el negocio”, remató.
Consultado acerca de porque se firmó por un período de veinte años, Dalmau manifestó que “los que fuimos intendentes sabemos que nadie, menos una empresa de transporte, te firma nada por menos de diez o veinte años. Es lo que consideran un tiempo prudente para recuperar lo que invierten”.
Recordemos que en la semana se hizo pública una comunicación de la empresa “Capital del Monte” al Concejo Deliberante, en la que manifestaban tener una copia de aquél contrato de junio de 2003. Insólitamente, las autoridades municipales de Oberá, con el intendente Rindfleisch a la cabeza, organizaron una operación de prensa a favor de pretender aparecer ante la opinión pública como “sorprendidos” por la noticia. En el próximo mes de julio, debía llamarse a licitación para permitir que más de un oferente se presentara a brindar el servicio del transporte urbano en Oberá, lo que desató un evidente choque de intereses económicos de los que la política local no es ajena.
Se especula conque, para rematar la puesta en escena, ahora la municipalidad deje pasar un tiempito “estudiando los pasos legales a seguir” y el llamado a licitación quede stand by.

Walter Anestiades
Periodista

 

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