Familia Pacheco sigue reclamando justicia
(Foto: El Territorio)
Pasó otro año más, pero la justicia sigue adeudando respuestas para la familia Pacheco. En mayo de 2011 publicamos que habían pasado 14 meses de la muerte de Osvaldo Pacheco en el predio de Agua Potable, mientras hacía tareas de mantenimiento en la antena del lugar para la cooperativa pero sin contar con el seguro correspondiente.
La familia había iniciado una demanda judicial a la CELO pero la causa no avanzó en más de un año. Hubo un llamado a declarar de los testigos en diciembre del año pasado y marzo de este año, pero luego le dijeron a la familia que no eran las fechas y que se suspendieron las audiencias.
Mientras tanto, la viuda Luz del Carmen tuvo un gran deterioro de su salud con imposibilidad de trabajar, con deudas generadas por el fallecimiento de marido, y al mismo tiempo, con imposibilidad de tratarse médicamente ya que la obra social no le cubre la mayor parte de los costos. Tiene artritis reumatoide aguda en estado avanzado, y espera la correspondiente indemnización por parte de la cooperativa por la muerte del antenista en plena tarea laboral.
Archivo 14/05/2011: En la mañana del 4 de marzo de 2010, Osvaldo Pacheco de 52 años se levanta, como todos los días, sin pensar que éste sería uno muy diferente.
Su temerario trabajo de antenista como se han referido a su oficio, no era común y no había tantos en el rubro. En el comienzo de esa jornada, a las 6 am, un vehículo de la Cooperativa Eléctrica Limitada de Oberá lo pasa a buscar para llevarlo al predio de Agua Potable, donde se encuentra la antena de Internet de la CELO. El trabajo era rutina de mantenimiento a una altura de 35 metros.
A las 8.50 de esa mañana, Osvaldo sufre un aneurisma cerebral, es decir la pérdida de sangre por una lesión en un vaso sanguíneo, lo que en principio se manifiesta en un dolor intenso de la cabeza. Ante este estado que lo iba debilitando rápidamente, con las fuerzas que aún tenía, procura tratar de bajar lo antes posible, sin embargo siente la falta de respuesta de su cuerpo y opta por aferrarse con el arnés a la antena, a la espera de rescate.
Los bomberos recibieron la notificación y acudieron al lugar, empero no contaban con los elementos para bajarlo de inmediato, puesto que no poseen un camión con escalera de rescate… dos años antes, el gobierno provincial había importado de Italia cuatro multimillonarias autobombas con escaleras de 60 metros de altura, una de las cuales quedaría para Oberá; ésta pasó, le tomaron fotos, se fue pero nunca volvió.
Al predio de agua potable acudieron la gente de la empresa INTERCOM, para quienes también solía trabajar Osvaldo. Estos tomaron la iniciativa de llamar a una grúa que posee la empresa de movimiento de suelo Los Suizos, pero ésta se encontraba en Santa Ana, y tardaría bastante en llegar.
De esta manera, los rescatistas no tuvieron alternativa más que usar aparejos y cuerdas para bajarlo desde los 35 metros que lo separaba del suelo.
El trabajo demandó más de dos horas, tiempo que la medicina considera crucial para el tratamiento en un accidente cerebro vascular. A ello se le suma que durante esas horas que estuvo colgado en el sol, no le pusieron siquiera un casco por lo que la temperatura de la exposición le subió aún más la presión agravando el cuadro.
Inicialmente lo trasladaron al hospital para luego derivarlo a la clínica Integral. Su familia fue notificada del hecho recién a las 11 de esa mañana.
Esa tarde, Osvaldo aún estaba lúcido pero habiendo sufrido un 65 % de derrame, la evolución fue desfavorable y horas después entró en coma con respirador artificial.
El día martes a las 5 am su cuerpo no resistió más.
Pasaron los meses y nadie se hizo cargo. Nadie se presentó ante la familia.
La empresa que lo llevó a trabajar en sus instalaciones, la CELO, no lo tenía asegurado como debía ser y menos aún lo tenía trabajando en blanco.
La empresa Intercom lo tenía asegurado hasta 15 metros de altura, cuando en realidad las alturas de trabajo siempre estaban por encima de ese número.
Ante ésta situación, Luz del Carmen, su viuda se encontró con la imposibilidad de indemnizaciones ni pensiones; con grandes deudas por lo ocurrido y por que Osvaldo era, en mayor parte, el sostén de la familia. Bajo estas presiones y angustias, Luz agrava una enfermedad que la venía sufriendo desde 2007, y termina internada un mes después, en abril, con medicamentos de urgencia que costaban más de 400 pesos.
Se recupera, pero durante los siguientes meses sigue padeciendo recaídas con falta de defensa que la llevan internarse en diciembre ésta vez con un cuadro agudo muy bajo en glóbulos blancos (menos de 300 linfocitos T), que es derivada al hospital Madariaga de Posadas.
Este cuadro deriva inevitablemente en neumonía. Finalmente logra recuperarse en ese momento, pero continúa con al enfermedad para la que debe hacerse una biopsia de médula, la que el “moderno” hospital Madariaga no realiza, y su obra social “OSPAC” tampoco cubre.
A lo largo de este año que transcurrió, Luz y su familia iniciaron una demanda judicial contra la CELO por haberlo tenido trabajando sin seguro y en negro. La causa era llevada adelante por la abogada local Mabel Lugo, pero dada la lentitud de los avances, la familia decidió poner el caso en manos de un importante abogado de Posadas.
Autobomba costó 6 millones
Vino a Oberá y se fue
¿DONDE ESTÁ?
Una autobomba costó 6 millones de pesos fue el título de medios nacionales y provinciales que publicamos en Revista El Aguijón de noviembre de 2007; al descubrirse otro “negociado” del gobierno provincial de 1.450.000 EUROS con la empresa misionera TECIN.
Un informe del noticiero C5N (DirecTV) dice que la misma autobomba podría adquirirse en 880 mil euros (la mitad), y que inclusive hasta el gobierno nacional habría pagado 839 mil por una similar. Pero no es la primera adquirida a TECIN, otra con 5 m menos de escalera se compró para la policía misionera en 1.191.720.
Europa y EEUU suelen donar o vender por pocos dólares autobombas dadas de baja, de hecho una usada en Alemania con escalera de 30 m vale 200.000 pesos, es decir que con los 6 millones se podría haber comprado 30 autobombas y distribuirlas en los municipios más importantes de la provincia.
Una asociación que tiene la única escalera de 30 metros de la Mesopotamia hizo una oferta de 6 autobombas a $500.000 importadas de Europa con 17.000 km (casi nuevas), pero el gobierno las rechazó.
En realidad totalizan cuatro las autobombas con 60 m de escalera que fueron adquiridas por el gobierno provincial en estas “descabelladas” cifras, y una de ellas supuestamente se quedaría en Oberá. Pues bien, una de éstas vino, posó para las fotos y se fue.
No volvimos a verla.
Poco más de dos años después, Osvaldo Pacheco sobre la antena de 35 metros requería con urgencia la ayuda de una escalera como la de la multimillonaria autobomba, pero ésta no estaba aquí y tardaron más de horas en bajarlo con aparejos y roldadas. El tiempo perdido le costó la vida.
Por supuesto, el intendente no reclama por la autobomba que nunca volvió, y que puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte de un trabajador. Tampoco hemos visto que el HCD lo haga.
Incluso, a cuatro años de la compra de la super autobomba que se anunció quedaría en Oberá, el cuartel de bomberos local ahora cuenta con menos elementos que antes. Tenían dos autobombas nuevas y una usada 1114, pero a fines del año pasado solo se quedó con una de las nuevas. La otra se fue a San Vicente y la 1114 a Campo Viera.
A esto se suma que cuentan con poco personal y carecen de trajes antiflamas suficientes.



